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Eritema Multiforme vs. Síndrome de Stevens-Johnson: Reconocer la severidad del compromiso cutáneo

Un médico hispano de unos 40 años examina atentamente el brazo de una paciente joven con un sarpullido caracterizado por lesiones en diana, en un consultorio médico. La paciente, también hispana, está sentada en una camilla y lleva una bata de hospital. La escena ilustra la importancia de un diagnóstico cuidadoso en condiciones como el eritema multiforme y el síndrome de Stevens-Johnson.

El eritema multiforme y el síndrome de Stevens-Johnson (SJS) son dos condiciones dermatológicas que, aunque comparten algunas características clínicas, difieren significativamente en su gravedad clínica y manejo. Ambas condiciones pueden presentar lesiones en diana y afectar las mucosas, pero es crucial para los médicos reconocer las diferencias para proporcionar un tratamiento adecuado y evitar complicaciones potencialmente mortales.

Profundizando en el tema

El eritema multiforme es una reacción inmunomediada que afecta principalmente la piel y, en ocasiones, las mucosas. Se caracteriza por la aparición de lesiones en diana, que suelen ser simétricas y se presentan en las extremidades. Las causas más comunes incluyen infecciones, especialmente por el virus del herpes simple y Mycoplasma pneumoniae, así como reacciones a medicamentos. El tratamiento se centra en el manejo sintomático y la identificación y tratamiento de la causa subyacente.

Por otro lado, el síndrome de Stevens-Johnson y su forma más severa, la necrolisis epidérmica tóxica (TEN), son reacciones cutáneas graves inducidas principalmente por medicamentos. Estas condiciones se caracterizan por la necrosis y desprendimiento de la epidermis, afectando más del 30% de la superficie corporal en el caso de TEN. La identificación temprana y la interrupción del medicamento causante son cruciales para mejorar el pronóstico del paciente.

El diagnóstico diferencial entre estas condiciones es esencial. Mientras que el eritema multiforme suele ser autolimitado, el SJS/TEN requiere atención médica urgente y, a menudo, hospitalización en unidades de cuidados intensivos debido a su alta tasa de mortalidad y complicaciones sistémicas. El uso de corticosteroides sistémicos e inmunoglobulinas intravenosas son opciones terapéuticas que se consideran en el manejo de SJS/TEN.

Conclusiones

Reconocer la severidad del compromiso cutáneo en el eritema multiforme y el síndrome de Stevens-Johnson es fundamental para el manejo adecuado de estas condiciones. Mientras que el eritema multiforme puede manejarse con tratamiento sintomático, el SJS/TEN requiere una intervención médica rápida y especializada. La identificación precisa de la causa, ya sea infecciosa o medicamentosa, y la interrupción del agente desencadenante son pasos críticos para mejorar los resultados del paciente y reducir la mortalidad asociada.

Referencias


Creado 6/1/2025